Adultos mayores y el peligro de caer en estafas
Actualmente, las estafas dirigidas a personas mayores se han vuelto cada vez más comunes. Muchas veces, estos fraudes son tan sutiles y bien disfrazados que, si no se está preparado, se puede caer en ellas. Es por ello que es muy importante conocer cómo funcionan y, sobre todo, qué podemos hacer para evitarlas.
¿Por qué son un blanco frecuente?
Los adultos mayores, desafortunadamente, pueden ser más vulnerables a los fraudes por varias razones: algunas personas viven solas, otras no están tan familiarizadas con la tecnología, y muchas tienen una gran disposición a ayudar o confiar en los demás. Además, en algunos casos, pueden tener dificultades de memoria o de juicio que hacen más fácil que los estafadores logren su objetivo.
Estafas más comunes
1. Llamadas falsas de emergencia familiar
Un supuesto “nieto” llama diciendo que tuvo un accidente o está en problemas y necesita dinero urgente. Suelen pedir que no se le diga a nadie, jugando con las emociones del adulto mayor.
2. Premios falsos o sorteos inexistentes
Les dicen que ganaron un premio, pero para recibirlo deben pagar una cuota, enviar datos personales o bancarios. La realidad: no hay ningún premio.
3. Estafas por internet o redes sociales
Pueden llegar mensajes que parecen de bancos, aseguradoras o incluso familiares, solicitando información confidencial o transferencias de dinero.
4. Ofertas de servicios médicos o productos milagro
Prometen curas instantáneas o descuentos increíbles en medicamentos, pero todo es falso y podrían poner en riesgo la salud o perder dinero.
5. Falsos cobradores de servicios
Personas que se hacen pasar por empleados de la luz, el agua o el gas y entran a la casa con excusas, robando dinero u objetos de valor.
¿Cómo prevenir que un adulto mayor caiga en estafas?
Prevenir este tipo de situaciones requiere tanto información como acompañamiento. Los adultos mayores (con o sin algún tipo de deterioro cognitivo) pueden ser vulnerables ante engaños que aparentan ser verdaderos. Por tal motivo es importante crear entornos protectores sin quitarles autonomía. Aquí te compartimos algunas estrategias prácticas para protegerlos:
1. Conversaciones claras y frecuentes
Hablar abiertamente sobre las estafas es una forma de prevención. Comenta ejemplos reales, explica cómo operan los estafadores y, sobre todo, hazlo sin alarmar ni asustar. Lo importante es crear confianza y que se sientan con la libertad de preguntar o compartir si algo les parece extraño.
2. Crear rutinas o “protocolos” para identificar llamadas o mensajes sospechosos
Ayuda a que la persona mayor reconozca señales de alerta: si una llamada genera miedo, urgencia o promete premios increíbles, lo mejor es colgar y consultar con alguien de confianza antes de hacer o decir algo más. Puedes dejarle una nota visible cerca del teléfono que diga: “¿No reconoces el número? No contestes o cuelga. Siempre puedes preguntar primero”, “Si no menciona su nombre y solo afirma ser un familiar o amigo cercano, colgar de inmediato”, etc.
3. Supervisar el uso del celular o internet (sin invadir)
Si la persona vive con demencia o presenta problemas de memoria, es útil revisar de forma periódica los mensajes, llamadas o correos que ha recibido. Esto puede hacerse en forma de acompañamiento, no de control, por ejemplo: “¿Te llegaron cosas raras al celular esta semana? ¿Quieres que te ayude a revisar?”
4. Evitar que compartan información personal
Hay que explicarles que ningún banco, servicio o dependencia del gobierno les pedirá por teléfono sus contraseñas, datos bancarios, tarjetas o números de seguridad social. Si no recuerdan bien estas reglas, al igual que en el primer ejemplo, se puede escribirlas en una nota con esta información preventiva.
5. Supervisar retiros o movimientos bancarios inusuales
Si notas que el adulto mayor retira grandes cantidades de dinero sin razón clara o comienza a hacer transferencias que no solía hacer, tómalo como una señal para conversar y ofrecer apoyo sin juzgar. En algunos casos, puede ser útil acompañarlo al banco o establecer límites de seguridad.
6. Acompañarlos en trámites importantes
Ya sea renovar documentos, hacer un pago o resolver algo en el banco, si tienen dudas o se sienten inseguros, ofréceles acompañarlos. Tu presencia puede evitar que una persona desconocida intente aprovecharse en esos espacios.
7. Cuidar la privacidad en redes sociales
Si usan Facebook, WhatsApp u otras plataformas, ayúdales a mantener sus perfiles privados y a no compartir información personal como números de teléfono, direcciones o fotos de tarjetas. Explica que no todo lo que aparece en internet es real o confiable.
8. Fomentar una red de apoyo cercana
El aislamiento aumenta el riesgo de caer en estafas. Estar en contacto con amigos, familiares o vecinos de confianza les da más seguridad y oportunidades para comentar si algo les resulta raro. Incluso una llamada breve puede hacer la diferencia.

Conclusión
Hay que brindar apoyo para prevenir y que sepa cómo actuar, pero hay que hacerlo con cuidado, podemos generar miedo, ansiedad o paranoia.
Recordemos que muchos adultos mayores se sienten avergonzados cuando han sido engañados. Por eso, es clave evitar culparlos o regañarlos. En lugar de eso, escuchemos, validemos sus emociones y busquemos juntos formas de cuidarse mejor. Prevenir una estafa no significa quitarles independencia, sino construir entornos donde puedan sentirse seguros, respetados y acompañados.
-Adulto Mayor Activo


