¿Por qué algunos adultos mayores toman decisiones impulsivas?
A medida que envejecemos experimentamos cambios en nuestro cerebro. Algunos de estos cambios pueden ser sutiles, como olvidar dónde dejamos algún objeto, pero otros pueden afectar áreas más complejas, como la toma de decisiones. ¿Te ha pasado que un adulto mayor cercano toma decisiones impulsivas que antes no eran comunes en él? Por ejemplo, hacer compras innecesarias, confiar en desconocidos o reaccionar de forma exagerada ante situaciones cotidianas. Esta conducta puede estar relacionada con cambios en una zona del cerebro llamada lóbulo prefrontal.

¿Qué es el lóbulo prefrontal y por qué es importante?
Ell lóbulo prefrontal es una parte del cerebro que, entre otras funciones, nos ayuda a evaluar las consecuencias de nuestras acciones. Funciona como un «filtro» que nos permite frenar impulsos, pensar antes de actuar y tomar decisiones con lógica y responsabilidad.
Cuando esta zona se ve afectada (ya sea por envejecimiento, deterioro cognitivo o por pequeños daños cerebrales) la persona puede actuar sin medir las consecuencias, mostrar cambios bruscos de humor o tener dificultades para adaptarse a reglas sociales.
¿Cómo se manifiesta este cambio?
Las señales pueden variar, pero algunas conductas frecuentes incluyen:
- Hacer compras impulsivas o gastar grandes cantidades de dinero sin explicación.
- Caer fácilmente en estafas o confiar en personas desconocidas (como se mencionó el blogs pasados).
- Decir cosas inapropiadas sin intención de ofender.
- Cambios en el sentido del juicio o decisiones que antes no tomarían.
- Dificultad para adaptarse a nuevas reglas o límites.
Es importante saber que estas conductas no siempre son voluntarias. No se trata de una falta de voluntad o de “no poner atención”, sino de una dificultad real en el funcionamiento del cerebro.
¿Qué podemos hacer como familiares o cuidadores?
- Observar con empatía:
Más allá de juzgar las decisiones del adulto mayor, es fundamental observar con atención e intentar comprender su situación. Preguntarse: ¿esta conducta es nueva?, ¿hubo un cambio reciente en su salud?, ¿se ve confundido?
- Evitar confrontaciones
Regañar o ridiculizar no será de ayuda, no generará un cambio y puede generar malestar o influir en su estado de ánimo por algo que se escapa de su control. En lugar de eso, buscar formas tranquilas de explicarle por qué algo puede no ser una buena idea. Usar ejemplos simples o hacer preguntas que le ayuden a reflexionar puede ser más efectivo.
- Establecer límites
En algunos casos, será necesario tomar ciertas medidas preventivas, como limitar el acceso a grandes cantidades de dinero, acompañar en trámites importantes o evitar que firme documentos sin supervisión.
- Buscar evaluación profesional
Un neurólogo o neuropsicólogo puede realizar una evaluación cognitiva para entender qué está ocurriendo con mayor precisión. Esto permite detectar si hay un deterioro y orientar estrategias para apoyar a la persona de manera adecuada.

Conclusión
No todos los cambios en el comportamiento de una persona mayor son simples «ocurrencias de la edad». Algunos pueden tener una base neurológica que requiere atención, comprensión y acompañamiento. La impulsividad, los cambios en el juicio y la desinhibición pueden estar ligados a alteraciones en el cerebro que no se deben ignorar.
Reconocer esto es una oportunidad para intervenir a tiempo, proteger su bienestar y mejorar su calidad de vida con apoyo profesional y familiar.
-Adulto Mayor Activo

